
Todos los dias recibo su visita en el momento mas inesperado, me abraza, me envuelve y mi sonrisa aparece olvidando el presente. Su visita suele ser corta pero ante mi aparece un universo inmenso lleno de inocencia. Poco a poco se marcha y vuelve a su refugio para quedar latente, a la espera de que la vuelva a necesitar.
Con sus pantalones cortos, bolsillos raidos con alguna piedra, alguna costra en la rodilla, pelo alborotado, y una mirada al mundo limpia y temerosa.
Todos los dias recibo la visita de mi infancia.

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